El Pendrive de Bocha

Valorar lo que no se tiene es una pésima costumbre



A las ya nombradas tendencias de criticar aquello que uno mismo hace o de dar consejos que jamas aplicamos para sí. Le sumo una más, bastante usual en nosotros, aprender a valorar algo o alguien cuando lo perdemos. No es cosa de azar, no hablo de esto sin un fundamento lógico, sin un motivo especifico. Tengo una razón que me impulsa para elaborar estas lineas, pero por lo pronto me la guardare para mí, aunque ya esboce algunos indicios de dicha causa en mi entorno más próximo.
"Para aquellos que solo valoran lo que no tienen, el paso del tiempo es un baldazo de realidad"
Y como dice la frase de acá arriba, la realidad es plasmada con el correr del tiempo, solo el tiempo es capaz de dar cuenta del carácter netamente negativo que envuelve a esta tendencia.

Negativo porque cuando se cae en este error, por lo general, uno se esfuerza en abrir los ojos, en intentar recapacitar, y cuando lo logra ya es demasiado tarde. Claro que hay casos y casos, justamente por eso aclare: "por lo general". Lo que sostengo en este sitio no es ninguna verdad suprema, ni pretende serlo. Puedes diferir del mensaje que ofrezco, y en tal caso, te invito a que te retires.

¿Cuantos casos así hay? Nótese, al sacarle un juguete a un bebe, aunque este no estuviera siendo usado por el chico, implicara que él mismo llore y se encapriche hasta que se lo devolvamos, es así, lo tenemos incorporado desde que nacemos, y no solo con objetos materiales. La tendencia se aplica en otros ámbitos, sean situaciones sociales o incluso personas.

Analizando detalladamente (objeto-situación-persona) no es difícil deducir que lo que más duele, lo que más cuesta olvidar, es la persona. No hay que ser un intelectual para saberlo y tampoco me detendré aquí, porque no corresponde con la idea del post.

Valorar y perder, quieran o no, vienen juntos, son inseparables. Es un error enorme, y que muchos cometemos. Ahora bien, todo, absolutamente todo se pierde. No hay nada que perdure por siempre. Pero esta característica no implica que nada debe ser valorado, al contrario, tenemos que valorar a las personas, las situaciones y los objetos, aunque con un presupuesto que muchas veces olvidamos, y que justamente es el que origina la tendencia aquí tratada; el presupuesto de reconocer lo imperdurable que es todo los que nos rodea. Aceptando dicha lógica podremos valorar antes de perder, podremos disfrutar, antes de distanciarnos, y de está manera encontraremos eso que tanto buscamos: la felicidad. No una felicidad eterna y completa, caracteres que no se corresponden con el termino, sino una parcial y de corta duración.

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