El Pendrive de Bocha

Pasado enriquecedor, presente alienado.



Vivo como camino, puedo afirmar con total certeza, aunque muchas veces observo el panorama desde arriba, que soy un hombre igual que muchos otros. Pero considero vital aclarar, esta igualdad no es reflejo de identidad. La equidad de la cual les hablo es el error, el tropiezo constante, característica presente en todo humano. Igualdad en acto equivoco, no en personalidad. Hecho este apartado, vuelvo al sendero, ¿en qué fallo? bien, una pregunta así solicita una respuesta directa, de un caso particular, y no es lo que estoy buscando, aunque el motivo por el que estoy sentado escribiendo sea uno en específico, mi enfoque tiene que ser general. Fallo porque se tiene que fallar, porque está en nuestro ser equivocarse, porque somos entes con ambigüedad obligatoria (sin sufrimiento no hay felicidad, sin derrotas no hay victorias). Y dicho esto, si somos seres contemporáneos que estamos acá arrojados al constante cambio, y por lo tanto a la suma de experiencias y de aprendizajes, es este último el que trae inerte el error, como dije más arriba, sin caerse previamente uno no se puede levantar. Por todo esto que estoy desplegando, afirmo que todos nosotros caminamos con una mochila en nuestras espaldas, una mochila que nos acompañara durante todo el viaje. La mochila es nuestra experiencia personal, y el viaje es la vida, el entorno del cual vamos tomando cosas y llevándolas a nuestro bolso.

En este trayecto, como en cualquier otro, los caminos se diversifican, y nuestra mochila la vamos llenando de cosas muy distintas, algunas buenas, otras malas, objetos que nos ayudaran en nuestros siguientes pasos y otros inservibles que solo significaran una carga. Y en esto último me detengo: la carga, si esa pena que llevamos a cuestas es muy grande, nos puede alienar, nos puede imposibilitar a ver las cosas buenas que nos deparan, esta carga se puede transformar en neblinas, unas neblinas que nos pueden ocasionar grandes pérdidas, capaz, quien sabe, la neblina nos está tapando una parada importante de nuestro camino, y nosotros, por no verla, seguimos de largo cual bondi lleno.

Hoy, lo reconozco con mucho dolor, me encuentro envuelto por una enorme neblina, una que se bien, no me está dejando ver las cosas buenas de mi vida. Esta neblina encuentra sus pilares, se forma en base a tres problemáticas que vienen atacándome hace varios meses, (amor, pasión, mas precisamente el fútbol; y familia). No me detendré en detallar cada conflicto, la gente de mi entorno los conoce bien.

¿Qué puedo hacer? visto que son problemas cuyos origines son externos a mi persona, solución directa por parte mía no tienen. Simplemente me tengo que sentar a esperar que por sí solos se solucionen. Lo sé, pido mucho, pero es lo único que puedo pedir. Mientras, en esa espera, lo mejor que puedo hacer es ser productivo y feliz entretenerme.

No me interesa definir que considero productivo y que considero feliz. No es el objetivo que busco en esta redacción. Mi único interés es contarles que hoy estoy alienado, que envuelto por una neblina me estoy perdiendo de muchas cosas lindas. Me encuentro en un estado depresivo, el cual, durante la semana logro patear, logro escaparle haciendo cosas positivas, como dedicarme de lleno al estudio, pero que, los fines de semana, al no tener la mente ocupada, pienso, lloro, y reflexiono sobre este maldito presente. Sí, quiero volver a ese pasado enriquecedor que viví a mediados del 2012, pero no depende de mí, y lamentablemente cada vez veo más difícil poder realizar este sueño.

Siendo productivo de lunes a jueves, los viernes feliz por la mañana y tarde, triste por la noche, totalmente depresivo los sábados y domingos, así es como vengo viviendo. No estoy nada bien, hay días en los que me levanto con la fuerza de caretearla, otros en los que, ya desde el primer pie que pongo fuera de la cama estoy mal. ¿Qué puedo hacer? Metas, objetivos. Las tengo para ser productivo, es una meta errónea, pero aunque su final sea negativo el trayecto hacia ella es bueno. Productivo soy, me está faltando la felicidad, ¿dónde buscarla? en la solución de los tres problemas, o por lo menos en dos de ellos. ¿Pasara? No en un futuro cercano. ¿Entonces? seguir así, no tengo una solución que presentarles. El asunto puede empeorar, mantenerse igual o, lo que más deseo, mejorar, parar con este desangrado interno que estoy padeciendo. Muchas veces hablo y hablan de lo mal que estaré en junio, cuando la realidad muestra otra cosa, ya estoy mal, puedo estar peor, pero mal ya estoy. Por eso, envuelto, con muchas dificultades para abrir la mochila y dignarme a sacar todas las cosas que representan una carga, me tengo que acostumbrar a lidiar con esta tristeza. ¿Desde afuera que pueden hacer? no les pido que me entiendan, y mucho menos que me comprendan, solo pido respeto, respeto por el hoy que me tiene a maltraer.

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