El Pendrive de Bocha

Encontré la felicidad



Cuando nací, hace ya casi 20 años, un lejano 20 de diciembre de 1993, abrí los ojos a un mundo nuevo, llorando y nervioso porque me despojaban de un hogar en el cual había vivido algo más de siete meses. Temblaba y gritaba mientras a mi alrededor todo era felicidad, chiquito y rodeado por caras sonrientes, así llegaba al mundo.

Crecí con el correr del tiempo, me topé con eso que llaman felicidad en varias oportunidades. Y comprendí, lo cual no muchos logran, que la felicidad se refleja en momentos, muy cortos debo reconocer. Son momentos mínimos que vivimos todos y que nos impulsan a seguir buscando más, y es lo que continuamente hacemos, vivimos en búsqueda de la felicidad, solo de eso depende la vida, solo para eso estamos. Pero a su vez, son esos mismos momentos, y más bien, su condición débil en el tiempo, su corta duración, lo que nos confunde y no nos deja ver a la vida como un final. La felicidad es un estado tan corto, y tan buscado que solemos creer que la vida es un camino por el cual se transita buscando algo. Y el error radica en pensar ese algo desde una perspectiva material y tangible. Si todos lograran comprender que la felicidad es espiritual y abstracta, dejaríamos de buscarla como algo que se puede encontrar, y comenzaríamos a buscarla como algo que solo se puede buscar. La felicidad es un estado del ser humano que se busca sin encontrar, y que se encuentra solo buscándola. Despójense de sus trajes materialistas, libérense, solo así comprenderán esto que estoy diciendo, la felicidad solo se encuentra en la búsqueda, pero buscarla no implica encontrarla, no si la búsqueda pretende encontrar algo concreto y tangible, no si la búsqueda tiene un final. La felicidad está en el proceso de búsqueda, no en su finalización. Puedo seguir repitiendo este concepto, puedo seguir delineando esta idea, pero solo aquellos que se desnuden y se rebelen contra el sistema, lograran captar lo que hoy les presento. Es difícil y correcta la afirmación que deje unas líneas más arriba: "no muchos logran toparse con la felicidad". En realidad si se topan, pero no se dan cuenta. ¿Por qué? Porque creen en buscar para encontrar y no en encontrar buscando.

Siento orgullo por ser parte de esos muchos pocos que, afortunados, se toparon con esta espiritualidad de la cual les hablo. Me puede quedar mucho de vida, puedo morir mañana mismo, no lo sé, y en ese no saberlo radica la fuerza que nos impulsa día a día a buscar esto que tanto buscamos. Así como llegué al mundo llorando y rodeado de sonrisas que me esperaban ansiosas, deseo con mucha fuerza irme sonriendo y entre muchos llantos. Solo así podre decir que encontré lo que buscaba, encontré la felicidad.

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