El Pendrive de Bocha

2013: encontré mi salvación



Diciembre, mes de cierres, de balances y análisis. Cada año que pasa es bien distinto al anterior, y a los anteriores. Y esto último que digo se puede reflejar y de hecho se refleja en la diversidad de reflexiones que hice desde el 2011, hasta la actualidad.

He utilizado una "nube de ideas" para explicar un años gris, un "esquema de ideas" para describir un año dual, y este 2013 lo despido mediante una narración crónica, en la que daré a conocer mis pensamientos actuales, los nuevos intereses que surgieron en mi a partir de las experiencias acumuladas estos meses. Y éstas últimas serán foco central de la nota.

¿Cómo calificaría este 2013? Aquí surge una nueva diferencia, dejada atrás la forma en la que realizare el balance, ahora la distinción radica en el término a tu utilizar. El 2011 descrito como "gris", el 2012 como "dual", y el 2013 como de "Salvación", lo que pasare a explicar más adelante.

Las primeras horas del 2013 las viví rodeado de amigos, de personas que quiero mucho a excepción de una que lamentablemente no pudo ir por temas personales. Tras una ola de calor, salimos a disfrutar las bajas de temperatura a Directorio, (costumbre en el barrio en el que vivo). Alcohol, amigos, y mucha diversión para dar inicio al año.

Durante el mes de enero y en la primera mitad de febrero se amplió enormemente ese primer día del año. Muchas salidas con mis amigos, muy enfocado en ellos, las vacaciones así me lo permitían. La #NocheDeEgresados, #LAjoda y el #RingoFest fueron los principales eventos, y entre todos ellos puedo decir que goce de un estado de productividad por el simple hecho de estar escribiendo notas, participando de un programa radial y laburando 24 horas semanales en un supermercado. Un 2013 que comencé rodeado de actividades, y muy centrado en mi eje, o por lo menos eso creí.

En la segunda quincena de febrero consolide un afianzamiento con algunas amistades, y éste afianzamiento encontró bases materiales en un viaje a Gesell. Aquí surgieron algunos pilares que tuvieron su influencia a lo largo del año, uno fue el corte con la productividad, o por lo menos con la sensación de productividad, ya que el viaje significo renunciar al trabajo que venía ejerciendo. Otro de los pilares puedo decir fueron las amistades que coseche ahí, y que hasta hoy, con alguna que otra ausencia, forman parte de mi cotidianidad.

Queda algo por decir en este mes, que surgió puntualmente en los últimos días de febrero, y esto que queda es más que un pilar, es prácticamente el inicio de algo que me acompaño durante todo mi 2013. Tan importante que me veo en la obligación de dejar de llamarlo "algo", y tendría que aquí, comenzar a detallar su importancia. Pero por cuestiones éticas, su valor lo describiré unas líneas más abajo, por ahora solo lo nombrare: el 26 de febrero del 2013 es sin duda, el momento justo donde comenzó mi relación con una persona muy especial, si la memoria no me falla, a las 9 de la noche de aquel día, realicé lo que debe ser uno de los actos simbólicos más universales para expresar afectividad ante otro, bese por primera vez a la mujer de mi vida.

Todo lo descrito hasta ahora son cosas positivas, acciones de las que uno puede estar orgulloso, sin embargo la verdad que se esconde detrás no es para nada alentadora. Mi notoria insistencia por aquellos días, en los que buscaba continuamente ser productivo y pasar horas y horas con mis amigos, tenían como principal objetivo el NO pensar. ¿Se puede saber en qué? En los problemas que venía arrastrando desde el año anterior. Pero freno la máquina para hacer una nota al pie: no es malo distraerse, con lo que sea, en la vida hay cosas que debemos enfrentar, pero que, por momentos no tienen una solución directa, y por lo tanto tenemos que convivir con ellos esperando que se solucionen, y en ésta espera la distracción es más que bienvenida. Ideas que deje en claro en los pocos momentos que me permitía para pensar, como lo hice en esta nota.

Y fue justamente en esos momentos donde me dejaba un especio para reflexionar, en los que encontré mi salvación. Una noche muy lluviosa y de calor, decidí entrar en los mares turbulentos que representaban mi cabeza y le di libertad a mi mano para comenzar a escribir aquel artículo que titule: "El valor del vivir". Jamás pensé que dicho post en el que destacaban frases como “La muerte en vida no existe. La falta de voluntad sí. Los mediocres la suelen confundir”, o “Debemos seguir soñando, porque imaginar algo que queremos es el primer paso para obtenerlo”, sería el puntapié inicial de una relación, me permitiría conocer a la mujer que hoy más amo, ¿Quién lo diría no? La vida es eso, una toma de decisiones continua, y entre las cuales, uno nunca sabe que tanta influencia tendrá la misma en el futuro, sea éste cercano o distante. La hora que estuve redactando ese artículo derivo en hasta ahora 10 meses de relación con mi novia. Y éste es solo un ejemplo, la vida es una construcción enorme, créanme, realmente enorme de sucesos así, de decisiones y acciones que llevan a otras decisiones y acciones, y que nos van formando.

Ahora bien, unas líneas más arriba hice mención de una “verdad para nada alentadora”, esos tres trastornos que me herían desde adentro: la presencia de un ser devastador de libertades y generador de conflictos en mi entorno familia; la muerte de un amigo después de casi un año en coma, y que por los días que corren busca resucitar; y colocar en el centro de mi cabeza (aunque por momentos creí que fue en mi corazón), a una persona equivocada, dañina y que nunca supo aprovechar ni devolver todo lo que yo le di, estos fueron los disparadores de muchas decisiones que se transformaron en acciones y que realice entre marzo, abril y los primeros días de mayo. Acciones de las cuales me arrepentí, y que me sirvieron para aprender, pero tan fuertes y tan graves, que hasta hoy me cuesta redactar, el simple hecho de acordarme a la hora de esbozar este artículo implica un esfuerzo, mi cuerpo me lo está diciendo a través de la angustia que en este momento envuelve mi pecho.

Sin embargo no es tiempo de llorar, es tiempo de analizar y ser objetivo, (aunque no se logre del todo), en estas reflexiones. Hay un icono que representa mi cambio de intereses, y resulta gracioso que ese icono sea una tapa de helado, pero vale la pena mencionarlo porque si bien aparenta poco desde lo material, espiritualmente hablando es gigantesco ya que denota el apoyo de mi hijo, que siempre me banca en todas, y el inicio de un amor muy fuerte, como el que compartí, comparto y seguramente comparta por mucho tiempo con esa personita especial que ya varias veces apareció en este post.

Llegamos a la mitad del año, valoro mucho a los valientes que hayan leído hasta acá, aunque esta valoración no les da permiso de retirarse, ¡se me quedan hasta el final eh!.

Junio, mes importante, para no perder la costumbre si lo comparamos con otros años. Temido por mí en momentos pasados y justamente, ese temor, que en la actualidad se convirtió en respeto, fue el que me impulso a transformarlo decididamente en un corte, en una barrera que dice, “antes” por un lado y “después” por el otro. Cerramos de una buena vez las jodas con mis amigos en la veterinaria, aunque ésta tendría una despedida personal por mi parte de la que me ahorrare comentarios. También representó el final de la primera etapa facultativa de este año, una que siéndoles sinceros, no finalizo como yo quería. Y por último dos cosas más a detallar: una negativa, la muerte de ese amigo que les comentaba después de un largo periodo en coma, ese 15 de junio quedara guardado en mi mente por siempre. Y una positiva, el cierra de una etapa con Sol, para dar inicio a una nueva bajo la categoría de “novios”. El 26 de junio a las 15:00hs en el Puente de la Mujer, se lo pedía de forma creativa y que acompañaba con creces la importancia del momento. Como ven, muchas cosas morían, pero otras estaban naciendo.

Agrego la visita de una persona importante y que se hizo muy querida en los últimos tiempos, el Yankee, (desde el día en que lo conocí me aclaró que no era Yankee, pero como ven, jamás hice caso de sus dichos). Estoy feliz por haber compartido varios momentos con él en este 2013, meriendas, desayunos, días en la facultad, partidos de futbol, sean en la cancha, o desde la comodidad de un sillón y acompañados por una picada.

Destaco Julio como un mes donde reino la distancia. Tuve la suerte de poder alejarme de los problemas típicos de Capital por una semana, y pasar días hermosos, aunque muy fríos, con unos amigos en La Lucila del Mar. Fue poco tiempo, pero nos quedamos con muchas anécdotas para recordar de grandes, desde aquella vez que se nos predio fuego el horno, hasta, nuestra casi muerte en la ruta. Trágico en el momento, hoy que lo vemos desde lejos, es para reírse.

Agosto fue un mes para volver a las rutinas y en septiembre una extensión de las mismas: nuevas materias en la facultad, de nuevo los viernes en el ateneo del María, finalizado este, hermosas noches con mi novia. Sábados en la casa de Nico, domingos de fútbol, de martes a viernes “Vecinos en Guerra”, en fin, cotidianidad. Y fuera de las costumbres, la #FF y alguna salida creativa en parejas.

Entrando en octubre tengo momentos muy felices para recordar, como aquel día que pase en el Haras del Sur con mi novia, una tarde donde me sentí como un nene otra vez, me olvide de las preocupaciones diarias, y me permití disfrutar. También aquella salida grupal entre todos mis amigos al country. Y no puedo dejar de mencionar la vez que me llevaron a conocer a Dante, sobrino de sol. Me impacto mucho ese momento, nunca había visto un bebe tan chiquito, con tan pocos días de vida. Por último, el cierre de dicho mes con la hermosa joda por Halloween, que manera de comer porquerías.

Llegamos a noviembre, y puedo decir que éste no fue un mes más. Durante los primeros días sufrí de una angustia enorme, a causa de una cuestión que había dejado sin resolver. Busque solucionarlo, y lo hice siendo transparente, no dejando nada oculto para mi persona y proponiéndome hacer las cosas bien. Hacer esto casi me arruina todo lo construido durante el año, no por la solución en sí, sino por el tiempo que había demorado en alcanzarla, y el hecho concreto que era el origen de mi angustia. En un instante pude perderlo todo, sentí que lo perdí todo, me llego a importar poco y nada que pasara con mi vida de ahí en más. Pero agradezco que la historia no terminara ahí y que hasta hoy siga enriqueciendo la alianza con el amor de mi vida. Esa tarde, en la que termine con aquello que había dejado sin resolver, nos marcó, a ella y a mí. Nos costó pasar la piedra que yo mismo puse en el camino, pero juntos nos propusimos dejarla atrás, no cada uno por su lado, JUNTOS. Y es así que hasta el día de hoy lo hacemos, no solo con esa dificultad, sino con todas las que se nos presentan.

Puedo seguir pasando momentos únicos a su lado, acompañarla en situaciones importantes como en su actuación por el Día de la Gratitud, (hasta la ayude a bailar, con lo malo que soy bailando), su confirmación, cumpleaños de familiares, bancarla con sus angustias, seguir siendo su pilar. En noviembre me enfoque mucho en contenerla, en cuidarla. Y así, como todo lo que uno hace vuelve, en diciembre el turno de contener fue de ella. Me apoyó mucho estos días, bancándose mis angustias por los parciales y por los finales, y terminados estos mi alegría, inmensa tengo que confesar, porque concluí salvando el año. Como algunos saben, tengo la aspiración de finalizar mi licenciatura con un promedio de 7, y necesitaba sacarme una serie de notas difíciles de alcanzar, pero todo mi esfuerzo se vio recompensado en este último mes del 2013, y por si fuera poco con un cierre para mi hermoso, como lo fue el oral que rendí el 17 de diciembre, donde me saque 7, en una materia tronco de la carrera, en mi primer año y nada menos que ante una eminencia de la UBA, Alicia Entel. Sinceramente, un orgullo cerrar así el año en términos de estudios y facultad.

Aunque no todo fue contención en estas últimas semanas, también tuvimos eventos para disfrutar, estuvimos plagados de ellos: graduación y acto de fin de año de mi hermana menor, misa de la flor blanca, mi cumpleaños, noche buena, navidad, nuestro cumple mes, (10 meses), salidas varias, tardes y noches en la pileta, y sin ir más lejos, el día de hoy lo paso de inicio a fin con ella, siendo esto último uno de mis mayores motivos de alegría, comenzar el 2014 a su lado. Gritar: “¡Feliz año nuevo!” y como acto seguido del brindis, besarla y perderme en sus ojos.

Tras el recorrido realizado en las líneas antecesoras a esta, y para aquellos pocos que llegaron hasta aquí, queda por decir que en medidas generales fue un buen año, donde se me cumplieron 5 de los 10 deseos que pedí a comienzo del 2013. Y de esos 5 figura uno muy importante: “deseo algo inesperado, algo que le dé un giro (positivo) a mi vida, quiero sorprenderme.” Este, puedo asegurar hoy, lo cumplí con creces, una persona entró a mi vida, y significo no solo algo inesperado, sino: mi salvación.

Me despido de todos mis lectores por este 2013, nos vemos el año próximo y les agradezco a todos los que no nombre hoy pero que saben, forman parte muy importante de mi vida, amigos y familiares. ¡A todos ellos les deseo un feliz 2014!

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