El Pendrive de Bocha

2014: un año cuasi-perfecto



Corriendo la última pelota, con el objetivo de llegar, tomarla con el pie derecho, levantar la mirada, visualizar algún compañero con el que comparto los colores, volver a mirar la pelota y darle duro, esperando que el centro sea certero, una cabeza rocé y la mande a guardar adentro del arco.

Así estoy en estos momentos, corriendo con los tiempos, es la última jugada del partido, se acerca el pitazo final, se termina el 2014. Por lo general suelo escribir mi balance de fin de año un par de días antes, pero este no será el caso.

¿Cómo estuvo mi 2014? Es la pregunta que me hago para comenzar con este despliegue de ideas. Y recapitulo análisis antecesores: al 2011 gris, al 2012 dual, al 2013 de la salvación, le sumaremos el 2014 cuasi-perfecto.

Con “cuasi” busco destacar lo poco, esos detalles mínimos que faltaron para cerrar un año ideal. Aunque reconozco que lo perfecto no existe, y en el caso de existir, o mejor dicho, el día que emprenda un análisis anual partiendo de la perfección, será porque decidiré no prestar atención a las pequeñas hilachas, a esas piedras en los zapatos que te colocan más cerca de la realidad, es decir, considerar un año perfecto solo es posible si no miro los problemas. No hay un cielo totalmente celeste, siempre y por más chica que sea, alguna nube hay, pero podemos mirar solo el sector despejado del cielo y recién ahí hablar de perfección.

Los años son muy distintos entre sí, por lo menos aun no he vivido uno que sea no te digo idéntico pero si similar a otro. Y como cada año tiene su esencia, a cada uno le corresponde una forma de analizar (revisar balances anteriores), en este caso opté por una simple enumeración que parte de dos categorías, por un lado las cosas buenas (la gran mayoría) y por otro las cosas malas (la minoría). Mientras vaya enumerando iré tirando algunos bocados en el medio, para que comprendan que considero bueno y que considero malo, es necesario que sepan que cada cosa tiene su peso, independientemente de la categoría a la que pertenezca.

Al rodearme de puro optimismo, es lógico que comience contándoles las cosas buenas. Para empezar me gustaría mencionar algo que me llena de orgullo, el gran año facultativo que tuve: logré meter las 6 materias que tenía como meta y con grandes notas (Semiótica y Taller de Expresión I con 7, Comunicación II, Historia Social General y Taller de Radio con 9, y finalmente, Taller de Datos con 10). Destaco esta última por lo aprendido y lo experimentado. Si bien he cursado materias (Sociología y Radio) disfrutándolas mucho, nunca me pasó lo que me pasó con Datos, sentir que disfruta el profesor, el ayudante, mis propios compañeros (por lo menos mi grupo), y yo mismo, es algo único, hermoso y que recordare por siempre. Me llevo muchas cosas de esta materia, para la carrera y la vida.

Otras de las grandes alegrías que viví este año se dio en el entorno familiar. Para los que me conocen bien y saben sobre la difícil convivencia que tuve que afrontar desde el 2012 con mi abuela, puedo comentarles que fue este el año, puntualmente a mitad de año, donde logramos librarnos de ella (sonará mal, pero es mi forma de expresar la felicidad de recuperar MI casa). Su presencia estaba destruyendo las relaciones familiares. Mal humor, insultos y hasta una ventana rota fueron resultados directos de su estadía.

Futbolísticamente hablando, Independiente volvió a Primera, dejó las cosas en su lugar. Este fue otro de los problemas que desde el 2012 venía afrontando, y que en el 2014 tuvo su solución. Un error, una mancha en nuestra rica historia, un hecho que NO DEBE volver a repetirse. Sumemos a esta alegría del volver, haber peleado por el campeonato, gran campaña, por fin y después de mucho tiempo, el rojo es algo positivo en mi balance.

Sigamos con las alegrías, a lo largo del año pude irme dos veces de vacaciones con la persona que amo y acompañado por dos personas que sean vuelto parte importante de mi vida. San Bernardo y Mar de Las Pampas fueron los lugares elegidos para el goce, el placer, la diversión, la paz (una que la Capital jamás te da).

La presentación del Torneo de Verano 2015 a la que pude asistir gracias a Abran Cancha, (MI PROPIO MEDIO), y comenzar a ganar plata (aunque sea poca) gracias al mismo sitio web son cosas que me han sacado una sonrisa.

Y aquello que no puedo dejar de nombrar y que es motivo de alegría generalizado: la salud de los seres que amo, que todos ellos tengan para comer, verlos felices, etc.

Dentro de lo generalizado hago dos apartados:
    Uno destinado a mi novia, persona que me acompañó en las malas, y que en este cuasi-perfecto año, me acompaño en las cuasi buenas. Organizo mi vida muchas veces en base a ella, cuando un ser te ilumina, te hace sentir único, feliz, grande, vale la pena, y ella lo vale. El otro destinado a mis amigos, a los que forman parte de mi vida, con los que comparto jodas, rara vez momentos malos (con ellos se suelen dejar de lado). Personas que necesito tener cerca siempre, aunque tenga 60 años, personas con las que se tienen diferencias, pero que, al lado de las alegrías, no pesan nada.
Sigo redactando y me doy cuenta que la nota me queda algo larga, motivo por el cual muchos no la lean entera, (si llegaron hasta acá ya se ganaron mi aprecio).

Cosas malas, las culpables de la aparición del término “cuasi”. Aquí van: no haber conseguido un laburo fijo (uno de los objetivos que no logré cumplir en este 2014, pero que trabajaré por conseguir en el 2015), las semanas que mi perrita estuvo enferma (nunca supimos que tuvo, pero por suerte ahora esta bien), el segundo puesto en el Mundial de Brasil 2014, pensé que no había cosas que dolieran más que un descenso, pero este año me dejó otra sensación, el descenso da más bronca que dolor, el segundo puesto en un Mundial te da solo dolor, un dolor que hasta hoy sigue.

Sigo con la enumeración de cosas malas, y en la lista no puedo dejar de mencionar el Bariloche 5to de mi novia, sonará bobo para muchos, pero si parten del tipo de persona que soy, no lo es tanto. Bocha, celoso en extremo, (no es algo que suela reconocer, les debo un post sobre mis celos), es lógico que siendo así, sufra por algunos (intentando remontar la seriedad del balance) eventos típicos del último año de secundaria, Bariloche y la Fiesta de egresados por nombrar dos. Pasado pisado dirán, y sí, concuerdo, ya pasó. ¿Crecí? No sé si mucho, pero me cambió, no soy la misma persona que comenzó el año.

Finalmente, como última cosa mala, (¿vieron? No son tantas, o por lo menos no tienen gran peso), es una sensación que tengo y que no me gusta nada. Últimamente siento que hay un debilitamiento en la relación que tengo con mis amigos, no sé si será por mi culpa, por culpa de ellos, o que simplemente nadie tenga la culpa, pero siento que hay algo distinto, a veces ese algo distinto se expresa en hacer salidas y que seamos siempre los mismos 5 o 6, otras veces se expresa en un desgano por salir, aburrimiento de hacer siempre lo mismo o incluso sentir que hay cosas sobre mí que ellos no se bancan. Sinceramente no sé, es algo que siento y que no me gusta, algo para trabajar durante el año próximo.

Espero haber dejado en claro porque considero el 2014 como un año cuasi-perfecto. Me siento bien por haber dado a conocer algunas cosas que me gustaría cambiar o mejorar para el próximo año, y reitero lo dicho en las primeras líneas: fue muy bueno este año, cuasi-perfecto.

Me despido de todos mis lectores por este 2014, nos vemos el año próximo y les agradezco a todos los que no nombre hoy pero que saben, forman parte muy importante de mi vida, amigos y familiares. ¡A todos ellos les deseo un feliz 2015!

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